¿Cómo puede ayudar el porteo a establecer y mantener la lactancia?

Es fácil: el contacto físico propicia el clima hormonal necesario para la producción de leche. Y el porteo es una forma muy práctica de ofrecer contacto. En la parte frontal del cuerpo tenemos muchos receptores de oxitocina; por eso, cada vez que llevas al bebé sobre tu pecho estás estimulando esos receptores y estimulando tu producción.

Portear facilita el día a día en la crianza y nos ayuda a ganar confianza. Con el bebé tan cerquita, es más sencillo identificar y responder a las señales tempranas de hambre. También es un hecho que los bebés porteados lloran menos y están más tranquilos; otra gran baza para establecer la lactancia en un clima de calma.

Y hablando de establecer la lactancia, si hay algo que supone un reto en las primeras semanas y meses con nuestro peque son las famosas crisis…  esos días caóticos en los que parece que no haces otra cosa que dar teta, y encima el bebé se pelea con el pecho o se distrae con cualquier cosa. Ahí también el porteo es un gran aliado que facilita mucho el amamantamiento, porque el porteo es movimiento y los bebés adoran ser mecidos (y para ti significa… ¡manos libres!).

Además, es innegable que, con el pecho cerca y disponible, el bebé tiene más oportunidades de mamar frecuentemente. Y mayor succión, mayor prevalencia de la lactancia.

¿Cuándo empezar a amamantar mientras porteas?

Para combinar de manera simultánea porteo y lactancia, necesitas conocer bien tu portabebé, saber ajustarlo correctamente y ser capaz de portear con confianza y seguridad. Por otra parte, es recomendable que hayas superados problemas iniciales de agarre (dolor, grietas), si los había. En definitiva, si tienes cierto control de ambas “artes” por separado, portear por un lado, y amamantar por el otro, te resultará más sencillo y satisfactorio simultanearlas.

Las dos claves para amamantar en un portabebé

Sea cual sea el portabebé ergonómico que utilices, hay dos premisas que no deben fallar para lograr un agarre correcto del pecho: crear espacio físico para que el bebé alcance el pezón desde abajo y dejar la cabeza libre. Así el bebé puede hacer una extensión del cuello y cogerse del pecho de manera asimétrica, agarrando una buena porción de la areola y más de la parte inferior que superior. El pezón apunta al paladar trazando una línea recta imaginaria que sale por la coronilla del bebé. (¿Te suena de algo? Exacto, son las mismas recomendaciones para un agarre profundo y eficaz que cuando damos teta sin portabebé).

¿Posición vertical o reclinada para amamantar en un portabebé?

Tenemos muy interiorizada la imagen del bebé colocado en “cuna” para tomar el pecho. Sin embargo, las posiciones verticales de amamantamiento (cuando el bebé está longitudinal al cuerpo de la madre) suelen conseguir un agarre más profundo, efectivo e indoloro, como la postura de crianza biológica o la posición de caballito. Podemos replicar estas posiciones en un portabebé. También es importante señalar que la posición vertical favorece la digestión y limita el reflujo. Por último, solo en posición vertical vamos a conseguir amamantar “manos libres”.

A pesar de ello, si optas por la posición reclinada, hay que tener en cuenta que el cuerpo del bebé debe ir diagonal, con su abdomen en contacto con tu cuerpo, y la cabeza sin presión. El portabebé es como un tercer brazo, pero no es amamantamiento “manos libres”: necesitas dar en espalda y nuca un soporte apropiado con la mano o el antebrazo. Cuando el bebé se duerme o termina la toma, conviene volver a la posición vertical con un ajuste y tensión correcta (nunca les debemos dejar dormir en posiciones en las que la cabeza pueda caer o doblarse sobre el pecho, por el peligro de asfixia postural que entrañan).

Tanto en posición vertical como reclinada, la cabeza del bebé ha de tener un espacio para bascular libremente. Por eso, no debe ponerse tela tras la cabecita, hay que evitar que la cara quede presionada y también que el cuerpo del bebé pueda encaracolarse sobre sí mismo acercando la barbilla al pecho.

Para terminar, consejos prácticos para amamantar en el portabebé:

DESCENSO, porteo y lactancia sin perder la posición biológica

El bebé baja en bloque para alcanzar el pecho sin perder la posición fisiológica que siempre se procura en el porteo ergonómico (pelvis en retroversión con rodillas más altas que el culo). La nariz del bebé debe estar a la altura del pezón (¡no queremos que mame con la cabeza agachada, ya que eso favorece un agarre superficial, normalmente doloroso y poco eficaz!)[i].

CABEZA LIBRE, buena movilidad en el porteo

Es tan importante que lo repetimos una vez más… la cabeza tiene que poder moverse y bascular con libertad, sin tela detrás ni nada que ejerza presión. Cuando el bebé siente una presión que lo sujeta y empuja por la cabeza hacia el pecho tiende a retirarse; si no hay una buena movilidad es difícil un buen agarre.

REAJUSTAR, ¡siempre!

¡Siempre! Si has aflojado el portabebé, es necesario reajustar y volver a la altura apropiada al terminar la toma, por seguridad y ergonomía.

SUJETAR EL PECHO, para la combinación perfecta de porteo y lactancia

Dependiendo de la forma, altura y tamaño de tu pecho, puede ser necesario que lo sujetes y subas un poco con una mano (o con la propia ropa, sujetador..).

ROPA “TETA FRIENDLY”, para poder lactar más fácil

Dentro del portabebé puede ser difícil e incómodo subir desde la cintura la camiseta o prenda superior que lleves. Mejor ropa con acceso al pecho por arriba, como camisetas de lactancia, blusas abotonadas, escotes amplios o de pico…

PRÁCTICA Y PACIENCIA:

Como sucede en la mayoría de los aprendizajes, lo más probable es que no te salga a la primera, así que mejor no frustrarse; inténtalo de manera regular eligiendo momentos en los que te sientas cómoda y tu bebé también esté dispuesto y tranquilo. Cuando menos te lo esperes, se convertirá en un “win-win” y lo harás con total soltura.

DISFRUTAR, ¡el porteo y la lactancia tiene que disfrutarse por los dos!

Recuerda que dar el pecho en el portabebé tiene que ser algo que te haga la vida más fácil, ¡no lo contrario! Si no te sale, vuelve al punto anterior (práctica y paciencia); si aun así sientes que no es lo tuyo, toca hacer parada técnica: saca a tu peque del portabebé, dale teta y, cuando acabe la toma, vuelta al porteo. No olvides que porteo y lactancia siguen haciendo una buena pareja aunque no se den de manera simultánea, y que te vas a seguir beneficiando de todo el impacto positivo que el primero portear tiene sobre la segunda.

Nos gustaría recordarte que, si tienes dificultades con la lactancia, somos especialistas en Fisioterapia en Lactancia Materna, te ayudamos a conseguir una lactancia feliz. Si quieres, puedes escribirnos un correo a info@aupale.com o puedes llamarnos al 646 514 786 para saber en qué consisten nuestras sesiones de fisioterapia o cita en nuestro Centro Aúpale. ¡Recuerda que no estás sola!


[i] Nos referimos a bebés pequeños. Pasados los 4 meses, aproximadamente, pueden mamar haciendo el pino (literal: se han descrito casos…).

Irene Vicente Miguel

Irene Vicente Miguel

Irene Vicente Miguel Asesora de Lactancia y Educadora de Porteo IG @tetitalesdaba